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Julio 2021

Exponencialistas

Solemos pensar que nos enfrentamos a la realidad de manera inequívoca. En nuestra  cabeza, abunda una mentalidad que justifica nuestra acciones y nos hace pensar que vivimos en un paraíso de cucaña. 


A continuación veremos que cuando apelamos a defender nuestros propios argumentos y comportamientos, tendemos a sentirnos cómodos con una psicología de autosatisfacción y tolerante con nuestros pasos en falso. A esos pasos en falso de nuestra psicología, les denominamos sesgos cognitivos. Veamos los más comunes.


Sesgo de autojustificación


Evadir remordimientos a consecuencia de un error. “He decidido rentar un bonito piso y he tenido que pagar más dinero, por lo que me he quedado sin ahorros, pero es precioso y me hará sentir muy cómodo… a mis amigos les encantará”. 


Tenemos dos opciones: a) reconocer que nos equivocamos gastando nuestros pocos ahorros y debimos quedar en un lugar más económico (opción poco apetecible para nuestra mente) y b) decir que gastamos nuestros pocos ahorros para invertir en nuestra propia comodidad.

Sesgo de negatividad

 

 

Prestar más atención a lo malo que a lo bueno. Ve a un periódico o a un noticiero. Te darás cuenta que la mayoría de su contenido son noticias tragicas o problemas que suceden a diario; son pocas las noticias buenas. ¡Los noticiarios y tu dan más importancia a la información negativa porque llama más la atención! A lo bueno poco le das importancia. De vez en cuando haz un esfuerzo por ver qué es lo bueno que está pasando en el mundo y a tu alrededor. 

 

 

Sesgo de confirmación 

 

 

Buscas y aceptas las pruebas que apoyan tus ideas. “Yo creo que uno es pobre por elección, de hecho, me he convencido más de esto al revisar que ser pobre es un  sesgo psicológico: si creemos que somos pobres, pues lo seremos.” ¿Ves? ¡Partimos de una idea y buscamos justificarla incluso científicamente!

 

 

Fenómeno del mundo justo 

 

 

Repartimos merecidos no merecidos. “Ha muerto, Dios no lo tenía para este mundo” “Algo debió de haber hecho para estar en la cárcel” “Le han golpeado porque se lo ha buscado”. Ya lo habrás captado: buscamos justificar lo sucedido a la víctima de un hecho desafortunado. 

Profecía autocumplida 

 

 

Lo que inicialmente era falso, termina por convertirse en verdadero. “Siento que estoy siendo un mal empleado… creo que me despedirán”. La constante preocupación y estrés por creer que te quedarás sin empleo, hace que empieces a hacer mal las cosas. ¡Al final tú mismo te encargaste de que te despidieran!

 

 

Efecto de la primera impresión

 

 

Damos más importancia al primer evento que a los siguientes. Imagina que vas a entrevistar a alguien para una vacante y esa persona llega tarde porque hubo un atasco inesperado. Lo catalogas como irresponsable y desacreditas su talento y buena hoja de vida, cuando en realidad era la persona ideal para tu empresa. 

 

 

Sesgo de statu quo

 

 

Valoramos más lo que tenemos que lo que podríamos conseguir. Estamos cómodos como estamos ahora (así eso implique tolerar la incomodidad), y descartamos la posibilidad de estar un poco mejor.

 

 

Metasesgo

 

 

Si leiste todos los anteriores sesgos, a lo mejor te detuviste a pensar en cada uno de ellos y dirías “sí, esto le sucede a un amigo… en mi familia pasa esto… mi hermano tiene este sesgo”, posiblemente cayendo en el error de solo identificar sesgos en los demás sin identificar los tuyos y creyendo que estos no te afectan. 

 

Piensa, ¿cuáles son los sesgos más comunes en ti y en aquellos que te rodean? Reconocer tus sesgos es parte de la solución a tu salud cognitiva, ¡así que adelante!

 

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