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Julio 2021

Exponencialistas

Por: Juan Camilo Buitrago

¿Te has preguntado por qué hay días en los que se te da muy bien el ejercicio, pero hay otros en los que se te da bastante mal y casi que no puedes ni subir las escaleras de tu casa o salir a caminar? Esto sucede cuando sobrepasas los limites de tu cuerpo y sigues entrenando, lo cual obstaculiza la capacidad de tu cuerpo para adaptarse al esfuerzo. 


Recuerda, ¡también hay que saber parar! 


Partamos por comprender como funciona esto en nuestro sistema nervioso. Este contiene dos mecanismos importantes: el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. El primero es el que hace que nuestra pulsación o presión arterial se eleve, mientras el segundo nos hace parar para que descansemos y nos recuperemos. 


De esta manera, al momento de inspirar nuestro corazón late más rápido, pero al espirar el corazon late más lento; la diferencia entre esos latidos rapidos que se dan al tomar aire  y esos latidos lentos que se dan al soltarlo, es lo que denominamos la Variabilidad de la Frecuencia Cardiaca (HRV). 


La utilidad de medir tu HRV 

A diferencia de medir la frecuencia cardiaca (que solo te dice si el ritmo de tu corazón es alto o bajo), la HRV te permite saber, por ejemplo, si hoy te irá bien en el gimnasio, en el parque o en tu trabajo y si te vas a recuperar bien o mal después de esto. También te sirve para saber si tienes que tomarte unos días para descansar tu cuerpo o entrar en una rutina en la que te esfuerces menos. Despues de parar, retomas la intensidad usual y tu rendimiento en el trabajo o ejercicio mejorará.


Siempre es mejor una HRV variable que una HRV baja. Una HRV baja todos los días se traduce en que tu cuerpo no se adapta bien a los estimulos que le estás dando: tu cuerpo no se está activando para cuando se tiene que activar, ni se está relajando cuando se tiene que relajar. Un buen ejemplo de una HRV baja es cuando te estresas por algo y duras todo el día intranquilo por ello.


Las causas de una HRV baja pueden deberse a no tener un ciclo constante de sueño, a no hacer ejercicio o mantenerse constantemente en estrés. Y por supuesto que esto trae consecuencias: más estrés, altos niveles de glucosa en la sangre, lesiones , inflamación, desanimo y reducción en tus defensas contra la gripa. 


Algo importante: La persona más saludable no es la que está siempre calmada, sino aquella que es capaz de pasar facilmente de la exaltación a la calma. 


¿Cómo medir y mejorar tu HRV?

Si cuentas con los recursos necesarios puedes instalar algunas apps como ithlete o eliteHRV, la cuales, junto con la compra de una banda medidora de los látidos del corazón (que cuesta alrededor de 50 dólares), podrás monitorear tu HRV.

  

Pero no te precupes, si no cuentas con el dinero puedes mejorar tu HRV haciendo ejercicios de flexibilidad después de terminar tu rutina (bien sea después del trabajo o entrenamiento). También puedes consumir  ácidos grasos como el omega-3, los frutos secos y semillas, los cuales ayudan al sistema nervioso y reducen sintomas de depresión. La cafeína también logra mejorar la HRV, pues aumenta su variabilidad y la capacidad de recuperación del cuerpo.



Finalmente, pon en practica la meditación y la respiración 4-7-8 (haz click en los enlaces), con seguridad lograrán mejorar tu variabilidad cardíaca.  

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