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Julio 2021

Exponencialistas

Por: Yorguina Rodriguez

Vivimos en tiempos llenos de incertidumbre, definitivamente no es fácil enfrentarse a los cambios constantes que vemos día a día. Nuestra forma de relacionarnos, de comer o caminar, de saludar a otros, trabajar y aprender… todo se ha transformado, y nos damos cuenta de que no tenemos control de absolutamente nada… ¿o sí?


Constantemente luchamos contra sentimientos difíciles de manejar que pueden llegar a consumirnos, desde el miedo y la angustia paralizante, hasta la tristeza arrolladora o la furia excesiva. A veces, incluso, el exceso de placeres que creemos que regalan felicidad infinita se vuelven en nuestra contra, pero existe una forma de no dejarse llevar por estos sentimientos tan intensos. 


Esta lección para manejar tus emociones y sentimientos, para sobrellevar lo mejor posible la realidad tan cambiante, viene de la filosofía estoica. Nace de grandes pensadores que fueron increíblemente felices y exitosos en su época, entre ellos Marco Aurelio, Séneca y Epicteto de Máximas. 


Acá dejaremos algunos de los principios de los estoicos para llevar una vida mucho más sana y feliz. Recuerda que para ser un Exponencialista exitoso tienes que comenzar con el mejor de los viajes: el viaje interior.  

FELICIDAD (EUDAIMONIA)

 

 

Inicialmente, debemos aclarar que la felicidad no es vivir sin preocupaciones, tener todos los asuntos resueltos y ningún tipo de angustia; no, la felicidad se refiere más a la autorrealización personal. Felicidad es aprender a actuar de forma correcta durante los días más tempestuosos y problemáticos, sin dejarse llevar por lo externo –opiniones, pensamientos, acciones o ideas ajenas; problemas estructurales como los económicos, culturales, políticos o sociales– sobre lo que no se posee control alguno. 

 La felicidad se basa en dos aspectos fundamentales, que son la virtud (areté) y la tranquilidad (ataraxia). 

 

 

VIRTUD (ARETÉ)
 

 

Al mencionar la virtud se puede pensar en cosas orientadas al ámbito espiritual o religioso, pero realmente no está tan relacionado con ello, es más bien actuar con rectitud y honestidad, por la razón y la moral, pensando en tu bienestar, pero sin descuidar el bienestar de los otros, puesto que la responsabilidad social es importante; perjudicar a tus compañeros, familiares o amigos no te lleva a la excelencia. 

 

 

TRANQUILIDAD (ATARAXIA)
 

 

Junto a la virtud, se encuentra la tranquilidad (ataraxia), puesto que actuar con excelencia produce serenidad. Tus buenas acciones, ser justo y honesto y hablar siempre con la verdad, son decisiones que pueden causarte tranquilidad, si actúas con virtud; o una profunda angustia, amargura o desilusión, si actúas de forma malintencionada o excesiva. 

 

La tranquilidad es el estado mental que te ayuda a enfrentarte a los momentos difíciles del día a día; la virtud, por tanto, es aquello que determina cómo vas a actuar o las decisiones que vas a tomar.

Existen cuatro virtudes básicas que guían una buena vida, un estado de felicidad o eudaimonia que permanece incluso cuando creemos que las cosas externas no pueden empeorar.

Estas cuatro virtudes son la sabiduría, el coraje, la disciplina y la justicia 

SABIDURÍA

 

 

Sabiduría conlleva desarrollar la capacidad de ser más objetivos, mucho más racionales al momento de observar la realidad que nos rodea, y también nuestra realidad interior.

Ser sabio es más que ser inteligente, ser sabio es detenerte a pensar en lo que estás por hacer o pensar y saber por qué tomas tus decisiones, sin dejarse llevar por emociones arrolladoras. La claridad de la objetividad da mucho poder en el mundo cambiante en el que vivimos. 

 

La sabiduría, también, nos ayuda a actuar, a tomar decisiones correctas y a distinguir aquello que está bien de lo que está mal.  

 

 

CORAJE
 

 

¿Cuántas veces has dejado de intentar algo por miedo a fracasar? El coraje habla de ello, de enfrentarte a las dificultades y tomar las mejores decisiones, incluso si esto conlleva a consecuencias indeseadas. 

 

El coraje es actuar a pesar del miedo y la incertidumbre, con virtud incluso si las consecuencias no nos favorecen del todo, es no quedarse estancado o paralizado por la situaciones o emociones agobiantes, sino seguir actuando de forma sabia y consciente. 

 

 

DISCIPLINA
 

 

Disciplina es moderación, autocontrol y fuerza de voluntad; es hacer aquello que debes hacer, cuando se tiene que hacer, incluso si no quieres hacerlo. Procrastinar, desanimarse, dejarse llevar por actividades más placenteras pero que derivan en excesos va en contra de la disciplina. 

 

Puedes ser inteligente, puedes tener un gran talento, pero si no existe disciplina, práctica y conciencia, nada de eso será de utilidad. 

 

La disciplina otorga libertad y poder sobre uno mismo, ayuda a sobreponerse a los momentos difíciles y continuar con las metas y objetivos cada vez que te ves tentado a abandonar las cosas que haces, desarrolla la tolerancia y la capacidad de resolver los problemas que se presenten.

 

 

JUSTICIA
 

 

Justicia es cumplir con la responsabilidad social que se nos otorga al formar parte de una sociedad, no como forma de conseguir beneficios propios, sino porque es un deber moral que todos poseemos. Es ayudar a aquel que lo necesita, es ser consciente que las decisiones personales tienen un impacto en las personas con las que convivimos y preocuparse por los posibles efectos que podríamos causar. 

 

Dicotomía del control

 

 

Por último, todas estas virtudes y principios desembocan en la dicotomía del control… pero, ¿qué es eso?

 

Es la capacidad de distinguir entre aquello que está dentro de nuestro control, y aquello que no. Es mucho más fácil definir aquello que está dentro de nuestro control que lo que no lo está, puesto que lo único sobre lo que poseemos poder completo y absoluto es sobre nuestras percepciones y acciones.

 

Sí, absolutamente todo lo demás está fuera de nuestro control. Los pensamientos y acciones de otros, el sistema económico o político, las enfermedades… no tenemos poder sobre nada de eso.

Nuestra energía y accionar deben estar orientados a lo que está dentro de nuestro control, todo lo demás es agotarse innecesariamente: trabajar para mejorar nuestra salud, la inteligencia, las finanzas y buscar alcanzar la mejor versión de lo que somos a través de la práctica disciplinada y consciente, con coraje y justicia.

 

La sabiduría nos va a ayudar a determinar qué podemos controlar, e incluso, hasta a qué punto, para saber actuar acorde con las virtudes y la tranquilidad, y así alcanzar un estado de felicidad pleno. Incluso cuando todo lo externo a nosotros se vuelve difícil o complicado, estaremos bien porque tenemos poder sobre nosotros.

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